Sexta reflexióm
Durante una
semana de trabajo, dicté una clase acerca de la contaminación. En esta les
mostré a los niños unas imágenes de cómo sería el mundo si lo contaminaban con
las sustancias negativas para el ambiente. Empecé a nombrar unas de estas
sustancias y los niños parecían entender lo que sucedería con el mundo, más no
mucho acerca de estas sustancias de nombres extraños (El cianuro o la atmosfera. Ellos se preguntaron “¿Eso
que llamas atmosfera no es el cielo? Por qué no le dices cielo entonces”. La tarea sería dibujar un lugar, el que ellos
eligieran contaminado y sin contaminación. Durante la clase, todos los niños
quisieron levantar la mano para hablar y solo pude atender algunos.
Aunque esta
clase salió mejor que la de español, la profesora me dijo que en clase era
mejor no decirles que levanten la mano a los niños pequeños, todos quieren
participar y lo que quiere obstaculizar la clase tienen una oportunidad. Ella
recomendó dar la clase sin detenerse y preguntar al final. Pero preguntar no
diciéndoles que levanten la mano. Ella recomendó hacer una selección de niños y
preguntarles específicamente a ellos. Dijo que sería bueno identificar a los estudiantes
que comentan bastante en clase y preguntarles a llenos una o dos veces más que
a los demás.
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