Octava reflexión
Esta
institución a la que me aproximé estuvo de aniversario este año. Para esta
ocasión, se dieron dos días en los cuales no hubo clase sino que hubo un evente
festivo en cada uno de estos. Durante dicho evento, los niños disfrutaron y
celebraron, incluso bailaron. Lo más particular que noté durante uno de los
días de esta fiesta (El que asistí por supuesto) es que el trabajo es más
comprometedor que en los días normales. La libertad que se le presenta a los
niños suele generar mayor caos en la institución y los docentes tienen que
gritar más el nombre de ciertos alumnos de lo que lo harían en clase común y
corriente.
Al final,
esta experiencia fue muy interesante. Muchos niños gritaron “Libertad” cuando
les dijeron que no había que usar cuadernos. Pues dicha libertad me temo que
fue superficial pues estaban siendo vigilados de forma más profunda este día
que todos los días que llevan estos niños en clase corriente.
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