Segunda Reflexión

Al llegar Edgar me regalo esta vez unas papas margarita. Le pregunté que si no le daría hambre y me dijo que además de tener la lonchera recargada, tenía buen billete en el bolsillo. Le di las gracias y un niño que llamaré Memo me dio unas frunas. La clase transcurrió normal aunque hubo algo que sucedió muy particular. La coordinadora entró con un niño a clase y allí conocí un sistema de castigo que tenían en la institución. Los niños debían quedarse en la jornada contraria pasando por los salones diciéndoles a los estudiantes que hicieron de malo y prometiendo no volver a hacerlo porque su cupo está en la cuerda floja. Al principio uno pensaría que esta sanción es muy pesada, pero debo decirles que me topé con dos casos este día y ambos fueron muy sorprendentes. Este niño de quinto le golpeo la cara a un compañero apuntándole al ojo. Por lo que entendí, eso sucedió el día anterior y el ojo de la víctima quedo afectado.


Nada extraño sucedió en las clases siguientes que lleve a alguna reflexión particular. Pero a las once de la mañana ya los niños salían del salón. La profesora me dijo que habría reunión de docentes de once a una y que por eso saldrían temprano. A las once estuve en la entrada cuando vi a una profesora corriendo y llamando a la coordinadora. Al parecer se perdió una niña y el padre estaba desesperado. Un detalle interesante aquí es que note como las docentes se organizaban para tomar una decisión en el caso, pero por sus caras inferí que no estaban tan preocupadas por ¨qué paso con la niña¨ sino ¨que le decimos al padre¨. Me pareció bastante desgarrador considerar siquiera esta idea así que cuando los docentes se dispersaron me acerqué a una profesora a preguntarle por esto que yo pensaba pasaba por sus mentes.


Seguramente esté usted pensando que le pregunte vulgarmente ¨¿Es que a usted no le importa lo que le pase a la niña?¨ pero no fue así. Lo que hice fue acercármele y preguntarle ¨¿Sucede muy a menudo?¨. La profesora me dijo que pasaba mucho en verdad pero que en este caso no había que preocuparse por eso. El celador no reconoce a cada niña particularmente, pero si vela por que ningún niño salga solo. Si la niña salió es porque iba con un adulto. Cuando pasa esto que salen temprano, muchas veces otros familiares viene por los niños y confunden a los otros que se suponían la recogerían. Me dijo que  ya había pasado así antes con una señora que los estaba insultando y amenazando con demandar la institución. Al llamar a casa para saber si alguien había recogido al niño este respondió el teléfono.


La profesora me dijo que en la carrera  muchas veces las personas se dejan llevar por la desesperación de los demás y cometían errores, como una vez que una profesora llamo a la policía por que un niño (Que también estaba en la casa) se desapareció. Me dijo que en la carrera hay que tener la cabeza fría ante cualquier situación particular como estas.
Me fui a almorzar luego de estas palabras y al regresar seguían los docentes en su conferencia de ¨Que hacer en caso de incendio o terremoto¨. La coordinadora me dijo que cuidara a un niño que llamare Roger. Roger está castigado de la misma forma que el estudiante que conocimos en la mañana. Al parecer perforo la espalda de un compañero con u  portaminas 2.0.
Me senté frente a él y rápidamente pude notar que agachaba la cabeza. (Sin saber por qué estaba él ahí) Le pregunté por qué lo habían castigado. Dijo que no quería decirme. Comencé a ponerle conversación preguntándole que cosas le gustaba hacer y  le pregunté acerca de su familia, luego pude ver que cogió algo de seguridad al comunicarse conmigo. Aunque la verdad alguna de la información que me dijo me pareció bastante cuestionable. Por ejemplo, me dijo que tenía 7 años, que su madre estaba en su casa y tenía 20 años. Me dijo que tenía una hermana mayor que tenía 23 años y era educadora también y que su padre tenía 26 años. Me habló de cómo le gustaba montar en bicicleta y que participaría en una carrera el domingo.


Luego de conversar por casi una hora, finalmente ¨accedió¨ a contarme que pasó. Me dijo que el otro niño le había dicho que el portaminas de Roger le pertenecía. Roger rechazó esto y el otro niño aparentemente comenzó a darle patadas a lo que Roger respondió con la puñalada de su portaminas. Me dijo que estaba molesto por que al otro niño lo debieron de haber castigado también.


La verdad su historia me pareció muy cuestionable. ¿Por qué la coordinadora no había castigado al niño? Él dijo que este corrió a la sala de la coordinadora a decirle antes que él su versión de los hechos y la coordinadora no dejo que Roger le hablara, solo lo castigo sin derecho a defensa.


Varios detalles incitaron mi incredulidad. Primero que todo… Si él tenía el portaminas en mano… ¿No debió ser el suceso en el salón? ¿La profesora los dejo salir del salón corriendo así sin más? Roger me aseguró que la coordinadora se comportó muy mal con él y no le dijo que no quería escuchar su versión… ¿Acaso esto no contradice la naturaleza de su castigo, el cual consiste en escribir lo que paso e ir por los salones diciéndolo y prometiendo no repetirlo? Otro detalle muy particular es que cuando me habló de su familia y su hobby, me miró a los ojos y respondió a lo que le pregunté rápidamente. Al hablar del acontecimiento no me miraba, se demoraba para responder y  hacía gagos en medio de su narración.


Cambié el tema y le pregunté que como le iba en el salón y me dijo algo muy particular: ¨En el salón todo el mundo me respeta, los que no lo hacen me tienen miedo porque saben que deberían¨. ¿He mencionado que es un niño de segundo de primaria? En fin, me parece bastante ilógico que ¨Si todos le tienen miedo o respeto¨ alguno de sus compañeros fuese a reclamarle algo a Roger. En medio de su ¨discurso¨ se percató de algo, de mi uña, que es muy particular. Al ver la uña rápidamente, sin preguntar por qué esta así, pude ver como una sonrisa maligna se formaba en su rostro (Sin exageración alguna) mientras veía que mi uña tenía una cavidad en la que se podría insertar una yema de dedo y rápidamente cogió mi mano y apretó mi uña con sus dos manos lo más fuerte que pudo mientras me miraba a los ojos portando la misma sonrisa solo que lamiéndose el labio (De nuevo, así sucedió. Esto no es una exageración). Aunque mi uña es deforme, no me duele así que no hic ninguna expresión, lo miré como si no estuviera pasando nada. Pude notar que su mirada cambió a una de molestia y me preguntó que si no me dolía a lo que le respondí ¨Para nada¨ por lo que su mirada cambió a una de niño regañado y se sentó en su silla. Era obvio que todo lo que me dijo del acontecimiento fue mentira.


Una parte de mi quería reprenderlo y la otra solo quería callar y no limitarme a cumplir mi labor de vigilancia puesto que ya no tenía ganas de hablar con alguien que me parecía desagradable. Antes que pudiera tomar una decisión la coordinadora entró y le informó que su castigo comenzaría, era hora de decir como agredió a su compañero en el salón porque no le mostró sus respuestas en un examen.



Luego de terminar, proseguí mi labor con Jacinto. Esta semana no sucedió algo en particular. Trabajamos un cuento que se llama ¨El palomero¨ y aunque no pudimos llegar muy lejos por que no quería trabajar conmigo sumado al hecho que solo tuvimos 45 minutos de trabajo (El resto del tiempo estuve con Roger). La sesión anterior le deje una nota a sus padres diciendo que practicarán las palabras que tuvieran ce, ci, se, si. Le dije que se la mostrara a estos y le pregunté que si se las mostró. El volteo la cabeza a otro lugar, lo pensó un momento y me dijo que si lo había hecho. Le pregunté que si practicaron con él y este volvió a pensarlo un rato y me dijo que se les había olvidado a ellos practicar con él. A esto le pregunté ¨ ¿Qué te dijeron cuando vieron la nota y lo que trabajamos?¨. Lo pensó un rato y luego me dijo ¨ ¿Cuándo me puedo ir?¨. Le repetí la pregunta y le dije que me respondiera primero y el añadió ¨No se¨. 

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