Primera reflexión

Esta institución me trae muchos recuerdos, puesto que cursé en ella la totalidad de la educación primaria. Al llegar el primer viernes del mes de Agosto, me encontré con que la coordinadora de la institución, quien me otorgaría mi labor, aun no llegaba. Me decidí entonces, a recorrer la institución para saber que había sido de esta en mi ausencia. Me topé con que los cambios eran muy diminutos, la institución, la cafetería, los salones eran en esencia iguales a como los recordaba, con unas pequeñas diferencias. Primero que todo, todos los salones en los que se dictaba clase estaban equipados con un televisor plasma de al menos 45¨. Luego, me percaté que dos de los salones ya no eran usados para dar clases. Uno de estos se convirtió en la biblioteca del lugar y el otro estaba cerrado por motivos que entonces desconocía.


La coordinadora llegó y fue a ¨presentarme¨¨ a las profesoras (todos los docentes de primaria son mujeres). La primera profesora con que me encontré le dijo a la coordinadora que ¨Los alfabetizadores no hacían nada y se quedaban con el celular todo el día¨. La profesora la corrigió diciendo que yo no era ningún alfabetizador y que ya tenía conocimiento teórico de cómo manejar un aula. Luego de darle un discurso acerca de cómo a los docentes en formación se les debía de dar oportunidades, la coordinadora siguió conmigo al salón siguiente. La profesora de este salón dijo no necesitar ayuda, pero que quizá Erika si la necesitara. Seguimos al salón de dicha profesora y a mi sorpresa ella me reconoció. No fue una docente que me dio clase hace más de diez años cuando estuve en la institución, pero si fue colega de mi maestra de primero y dijo acordarse de mí aun así.


Con Erika me quedé, acordando asistir los viernes durante toda la jornada de la mañana. El horario de los niños ese día es el siguiente:
-        Matemáticas
-        Artística
-        Tecnología
-        Ingles
-        Sociales
Me dijo que le asistiera en varias de estas clases  y me dijo que me daría un espacio en la segunda o tercera hora para poder trabajar con los niños español. El grado en el que me encuentro es Primero.


Me agrado mucho ser parte de estas clases. El grupo de primero algunas veces hace escándalo pero la verdad… En la práctica anterior estuve con un grupo que en verdad fue un dolor de cabeza. Estos niños a la hora de la verdad son atentos y callados la mayoría del tiempo de clase. También se nota que quieren mucho a la profesora pues la saludan de beso y abrazo al entrar e irse. Solo parece que hay tres estudiantes que no hacen caso a las instrucciones de la docente. Los llamaré Edgar quien se mantiene intentando recibir la atención docente para desviar la clase y no trabajar, Mario quien se mantiene cambiando de puesto y empujando a sus compañeros y Carolino quien sufre de hiperactividad y no le gusta sentarse a escribir.


Los temas que vieron fueron básicos en cada materia. Suma en matemáticas, la letra D en letra pegada para artística, Animales en inglés y en sociales la independencia de Colombia. Ese día no tuvieron Tecnología porque en artística se quedaron las dos horas.


Me despedí de la profesora y antes de irme un niño, Edgar, me regalo un color ¨de la suerte¨ lo que me llamó mucho la atención por lo rápido que fue.


En la tarde me presenté con la coordinadora y esta me dijo que tenía un proyecto que quería llevar a cabo conmigo. Me dijo que diera clases personalizadas a un niño de tercero con deficiencia cognitiva.


Jacinto es el nombre que daré al niño. Me lo llevé a la biblioteca, saqué un texto guía y comenzamos a leer un cuento y a escribir. El niño en verdad no sabía escribir ni parecía querer hacerlo. Cada minuto me preguntaba que cuando lo iba a dejar ir y me decía que no sabía qué hacer y que no quería hacerlo. Le dije que si quería superar las materias, tenía que escribir antes que nada y que estaba ahí para ayudarle. Aunque me miro mientras le dije eso, pareció no importarle pues siguió con su comportamiento desalentador. Nos quedamos trabajando 3 horas en las que tuvimos un buen progreso en le cuento y le dije que regresaría para seguir trabajando con él. No me respondió cuando le dije esto ni se despidió de mi, solo se fue.


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